
Busco qué ponerme, algo no muy osado pero tampoco que cubra mucho, pienso a dónde ir después, aliso mi pelo, arreglo un collar, busco accesorios que combinen, pienso en cuantas horas faltan para que empiece el recital, planifico el viaje y se me pasa ligeramente por la mente maquillarme un poco.
Tengo frío, las luces se acaban de apagar, no se escucha ni un respirar, mis manos comienzan a temblar, mis ojos no pestañean, mis piernas no responden, un fuerte viento lleva mis pelos hacia mi cara y comienzo a gritar.
Sólo escucho mi voz, mi respiración se desacelera, mis manos ya no tiemblan, mis labios se unen fuertemente y recordando que el suelo está bajo mis pies, agacho mi cabeza mientras una lágrima recorre lentamente mi mejilla derecha.